Me enteré es esto porque la persona involucrada es un familiar de una amiga y esta mañana me enviaron esta nota de prensa.
Su único error fue equivocarse de vehículo y abrir con su propia llave uno idéntico al suyo...
It seems like something out of an episode of "The Twilight Zone"
EN BUSCA DE JUSTICIA
Después de pasarse toda una mañana, como todos los días, tomando fotografías de índole social para beneficio de su país adoptivo, el fotógrafo norteamericano, y autor del foto ensayo “Cristo Rey: Entre Lucha y Esperanza”, JP Gallagher, vivió una verdadera pesadilla dominicana. Por causa de una confusión causada quizás por la histeria en la que nos encontramos viviendo por el incremento del crimen y la violencia en el país, Gallagher fue acusado injustamente por una señora apellido Rodríguez, de intento de robo de su carro. Tomándose la justicia en sus manos, la sra. Rodríguez instó a una turba de personas que se encontraban en los alrededores de su oficina ubicada en la urbanización La Diana (detrás de Metaldom), a que agarraran a ese hombre que va caminando allí “porque es un ladrón.”
Sin preguntarle nada ni darle la más mínima oportunidad de defenderse, le atacaron dos civiles, que después de amarrarlo de pies y manos, le tiraron contra el pavimento y procedieron a golpearlo violentamente sin explicación alguna y ante los ojos de una multitud de espectadores pasivos, que aprovecharon para robarle a Gallagher, sus objetos de valor. La violencia le causó fracturas en la nariz, hematomas en la cabeza, cuello, brazos y piernas del artista y trabajador social norteamericano, además de las serias heridas no visibles que han de marcar para siempre su vida.
“Estas son las cosas que uno escucha que le pasan a otras personas. Hoy fui yo esa persona,” declaró Gallagher, “Yo soy una persona que creo en la justicia y en la humanidad, pero eso hago este tipo de trabajo sin fines de lucro y para el beneficio de la sociedad. Pero hoy me tocó ver un lado tan oscuro de la humanidad, tan triste. Ver como esta gente me agredía físicamente, y me humillaban, sin ni siquiera preguntarme nada, ni escuchar nada. Es la experiencia más entristecedora de mi vida.”
Gallagher fue esposado y trasladado al destacamento del Plan Piloto en el sector Honduras donde fue recibido a golpes, insultos y punta de pistola, por oficiales de la policía: “Estuve horas allí sin que nadie me pidiera una declaración y sin que me permitieran hacer una llamada a mi esposa, o a mi embajada. Fue terrible estar allí viendo que estaban decidiendo sobre mi vida, sobre mi integridad como persona, pero que no brindaban la más mínima oportunidad de defenderme. Así me trató la policía dominicana. No solamente como un delincuente, sino como un insecto. Porque hasta los delincuentes tienen derechos humanos, derechos ciudadanos, que a mí no me fueron respetados.”
El caso se resolviera seis horas más tarde al pasar a manos del Magistrado Brown, quien parece haber sido la única persona imparcial y objetiva dentro de este destacamento. Brown, después de escuchar las declaraciones de Gallagher y de la sra. Rodríguez, determinó que todo había sido causa de una terrible y lamentable confusión y dio por concluida la denuncia, aunque ya para este momento, la sra. Rodríguez había desaparecido, como desaparecieron también los verdaderos criminales: los golpeadores, los ladrones y los policías corruptos.
¿Qué nos pasa en este país en que la histeria colectiva nos hace tenerle miedo a todo el mundo y responder miedo con violencia? ¿En qué momento se convirtió en aceptable el ajusticiamiento público estilo edad media, sin pruebas, sin jueces, sin justicia? El caso de Gallagher es sólo uno de los muchos que se ven cada día en nuestro país en donde se juzga culpable al ciudadano acusado de un crimen hasta ser probado inocente, ¿no se supones que la constitución dice lo contrario? Y yo me pregunto, ¿qué habría sucedido si en lugar de ser gringo, Gallagher hubiera sido haitiano, o simplemente una persona de escasos recursos? Es aterrorizante pensar que, si desde una posición privilegiada, social y financiera, esto ha podido ocurrirle a Gallagher, que esperanzas de seguridad ciudadana podemos brindarle al resto de la población.
“Yo no quiero que se me de un trato especial por ser norteamericano, o por ser artista, o por lo que sea, pero si quiero utilizar el espacio que estas condiciones me brindan para hacer un llamado a la consciencia pública, a la justicia, a la humanidad y sobre todo a la paz. La justicia nunca debe ser sinónimo de violencia. A pesar de yo no haber sido culpable de ningún crimen, tengo que solidarizarme con las personas que sí han cometido algún delito, ellos también tienen derecho a sus derechos y nadie, debe violentar ese hecho. Hoy yo he sido víctima no de una confusión tonta, sino de un sistema de abuso que comienza con nosotros mismos como ciudadanos y como vecinos y que llega, eventualmente, a afectarnos a todos.”
Ojalá que estas épocas navideñas sirvan para algo más que la celebración y el goce. Que podamos recordar por un momento la importancia de ser humano, la solidaridad, y el respeto a cada persona, sin prejuicios, ni juicios. Ojalá que podamos garantizar la tan predicada generosidad dominicana, para que no terminemos convirtiéndonos en una selva de cemento.