Thursday, March 31, 2005

Crónicas de una despistada

Hace ya unos años una familiar mía (me voy a reservar su nombre para que después no la tripeen) tenía un día muy complicado. Para colmo de males, su marido se había llevado su carro porque el de él estaba dañado, así que ella llamó a un taxi para que la fuera a recoger a la casa para poder ir a la oficina.
Desde que trancó el teléfono con la compañía de taxis bajó de su apartamento y cuando llegó al parqueo vió un carro, que no era de ninguno de los condómines, parado con un hombre en el asiento del chofer. Ni corta ni perezosa, se montó en el carro y le dijo al chofer: "por favor, lléveme a la calle X esquina Y."
Ya en el camino, el chofer le iba preguntando más o menos cómo llegar al sitio. Ella le fue explicando a medida que iban tomando las calles, y hasta medio se molestó porque no comprendía cómo un tipo que se ganaba la vida manejando un taxi no supiera una dirección de una zona tan céntrica.
Cuando al cabo de un rato llegaron a la oficina, mi familiar se apea y le pregunta cuánto le debe. La respuesta fue la siguiente:
"No señora, no me debe nada. Yo no soy taxista, soy el plomero que iba a arreglar una tubería en un apartamento de su edificio, pero como usted se veía tan apurada por llegar a donde iba, le dí la bola..."
Ya se imaginan la verguenza de mi familiar....

2 comments:

Dgrasiaiiita said...

Hasta risa me dio.. Gracias a Dios tubo un final feliz!

Carolina said...

jajaja...this si so funny!!