Tuesday, February 26, 2008

Todavía hay angeles

Si pensaban que el asunto del pasaporte de mi hermana se había terminado, se equivocaron medio a medio.
La saga continúa.
Esta mañana mi hermana tenía cita en el Consulado de España para la visa Schengen. Como yo la parí, hasta que no la monte en el barco y éste salga de puerto mi trabajo no ha terminado, así que tempranito esta mañana la busqué y nos fuimos a hacer fila.
Antes que nada debo decirles que mi hermana es una persona "frágil". De cualquier cosa se marea, del más mínimo asunto se tranca. Cuando se montó en el carro le ví cara fúnebre; aparentemente Jose le había pegado el virus de la gripe y estaba a un paso de la tumba.
Me saltó con que se sentía mal, que no sabía si iba a aguantar, que mejor reprogramáramos la cita (como es TAN fácil eso). Yo me encomendé en la manos de Dios para que no se me echara para atrás y no tuviésemos problemas (conociendo yo el proceso de buscar la visa ahí).
Cuando llegamos nos encotramos con la fila. Gracias a Dios estábamos del lado de las personas que van con las agencias de viaje, que es un poco menos desastroso que el lado normal. Nos pusimos en fila, nos registramos y nos pusimos a esperar. Pasaban los minutos y yo le veía la cara desfigurándosele. Comenzó a preguntarme si podíamos volver más tarde, que si podíamos reprogramar la cita, que si ella me podía esperar en el carro... ya se imaginan.
Ya estaba yo casi comenzando a rezar el rosario cuando se acercó una señora y nos preguntó si esa era la fila de las agencias de viaje. Cuando le respondimos que sí, nos dijo su nombre y recordé que ella era la otra persona que tenía cita ese día del mismo crucero en el que nos íbamos. Entablamos conversación y nos quedamos esperando.
Al rato hicieron pasar a las personas de la fila y le dije a mi hermana que si no me dejaban entrar (realmente yo no estaba haciendo nada más que no fuera acompañándola porque ya yo tengo mi visa) que la iba a esperar afuera. Los ojos se le llenaron de lágrimas, me rogó que no la dejara sola, que se iba a poner mala.... todo por ese estilo. Le dije que si no me dejaban pasar la señora se iba a quedar con ella; la señora ni corta ni perezosa le dijo que no se preocupara, que se iban a quedar juntas y que nada le iba a pasar. Los nervios la estaban matando, le dolía la boca del estómago, tenía náuseas, se iba a desmayar sólo de pensar que yo la iba a dejar sola. La señora le comenzó a pasar la mano, la comenzó a reconfortar, le dijo que no se preocupara que ella se iba a quedar con ella, que Dios la había mandado por alguna razón y era para hacerle compañía. Definitivamente un ángel en la tierra.
Gracias a Dios no tuvimos problemas para entrar. Me quedé todo el tiempo con ella y la señora cumplió su cometido. Le puso tanta atención y le hizo tantos cuentos que a los 15 minutos me hermana se sentía perfectamente bien y hasta riéndose estaba.
Les digo, todavía quedan ángeles.

(por cierto, todo lo de la visa salió bien)

1 comments:

Rosanna Carrasco said...

Andaaa, pues tengan cuidado, no vaya a ser que tu hermanita se pase todo el crucero mareada! Ojalá que no para que pueda disfrutarlo.

=D